a. Botox

Considerada como uno de los mejores tratamientos contra el envejecimiento, la toxina botulínica tipo A, también conocida como Botox ®, es una proteína que relaja temporalmente el músculo en el que se aplica, atenuando las arrugas de expresión o aquellas que se forman con el rostro en movimiento. Cada vez que nos expresamos, reímos o lloramos, los músculos de la cara se contraen y, con el paso del tiempo, la actividad de estos músculos produce arrugas como las líneas de la frente, del entrecejo y las patas de gallo, entre otras.

El tratamiento con toxina botulínica es una alternativa excelente para verse más joven, es indoloro, rápido y sin los costos ni el postoperatorio de una cirugía. Recomendado para el tratamiento del tercio superior y para el tercio inferior de la cara, pero con algunas excepciones. Importantísimo, es que siempre sea realizado por un profesional experto.

b. Ácido Hialurónico

El ácido hialurónico es una sustancia (polisacárido) presente en nuestro cuerpo. Está en la piel, articulaciones, cartílagos y su principal ventaja es que sirve como soporte del colágeno y de las fibras de elastina ya que tiene la capacidad de retener el agua en un porcentaje mil veces mayor a su peso. En definitiva, gracias al ácido hialurónico nuestra piel se mantiene firme.

 La industria biocosmética ha logrado sintetizar el ácido hialurónico como una sustancia gel color transparente, que es biodegradable y que permite dar volumen, alisar zonas arrugadas y devolver un aspecto terso y rejuvenecido a la piel.

 El ácido hialurónico, además de alisar los pliegues subcutáneos estimula la producción de colágeno, aumentando y prolongando el efecto rejuvenecedor. De hecho, los resultados de la aplicación del ácido hialurónico van mejorando con el paso de los días, semanas y meses.

c. Procedimientos Quirúrgicos